PEN, voces del mundo
El PEN club tiene una vez al año un magna círculo literario en Nueva York, invitan gente de todo el mundo –o casi– a discutir temas –discutibles, por cierto, pero eso es otra historia–.
Este año México tiene tres invitados: Coral Bracho, Ximena Escalante, y su servilleta. Para mi enfado infinito me pusieron una etiqueta que decía “MEXICO-USA”. ¡Sí, cómo no! ¿En qué están pensando? Estoy en lo del PEN gracias a las labores del consulado mexicano, y por supuesto que no soy gringa, ni yendo a bailar a chalma. Estoy que no se me baja la cólera. Está bien: no creo en nacionalismos y patrioterismos, pero pero… Esto, simplemente no. Lo que más me llama la atención es que me siento humillada por esto. Cierto que he vivido aquí en Brooklyn (que no estoy segura sea “gringo”) desde el 2001, no todos los días porque voy y vengo, subo y bajo de aviones, cruzo el Río Bravo sepetientas veces al año (muy frecuentemente a mi regreso, por cierto, me detienen los de inmigración para suprarrevisar mis papeles… ¡de mexicana!) y emprendo hacia otros lados también. No he contado los días, pero muchos sí son.
En fin. Sólo lo anoto, y me enfado y colerón que no se me pasa.
Detesto los nacionalismos ramplones. Pero no soy gringa. Puedo llamarme sin incomodidad “ciudadana del mundo” o “de cualquier sitio”. Y quisiera tener una docena de nacionalidades. Pero que me digan gringa, no.
Mayo 2nd, 2008 at 2:38 pm
A los mexico-americanos les dicen chicanos…Y a las acciones emprendidas por los gringos en detrimento del prójimo: chicanadas.