¿Y en medio de nosotros, mi madre como un dios?
Fueron por un momento los dos poetas más brillantes y aplaudidos de su generación. Se enamoraron, se amaron, y no vivieron muy felices. Ella, Laura Méndez, registró en 1872 una de sus desavenencias en el poema “Adiós” del que cito fragmentos:
Adiós: es necesario que deje yo tu nido;
las aves de tu huerto, tus rosas en botón.
Adiós: es necesario que el viento del olvido
arrastre entre sus alas el lúgubre gemido
que lanza al separarse mi pobre corazón.
Esa vez, la pareja de jóvenes poetas se reconcilió. En octubre de 1873 nació su hijo, Manuel Acuña Méndez. El angelito tuvo más corta vida que el amor de sus progenitores, murió en enero de 1874, seis semanas después del suicidio de su papá, Manuel Acuña. Laura Méndez le había soñado mejor suerte:
¡Qué hermoso era el delirio de mi alma soñadora!
¡Qué bello el panorama alzado en mi ilusión!
Un mundo de delicias gozar hora tras hora
y entre crespones blancos y ráfagas de aurora
la cuna de nuestro hijo como una bendición.
Tal vez el final del poema “Adiós” pudo haberle pesado a Laura Méndez después del suicidio de Acuña:
La noche de la duda se extiende en lontananza.
La losa de un sepulcro se ha abierto entre los dos.
Ya es hora de que entierres bajo ella tu esperanza;
que adores en la muerte la dicha que se alcanza,
en nombre de este poema de la desgracia. Adiós.
Si algo le pesaba, porque más de un amigo reprochó a Acuña: “si hubiese oído las quejas de una madre que tenía hambre y de un hijo que se moría” .
Poco antes de morir, Acuña escribió su “Nocturno a Rosario”:
¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos, una alma sola,
los dos, un solo pecho;
y en medio de nosotros,
mi madre como un dios!
Los versos de Acuña hacen eco a los de “Adiós” de Laura Méndez. Rosario de la Peña dijo a Carlos Germán Amézaba en entrevista que el poeta la trataba como una hermana. ¿Será que Acuña escribió su “Nocturno” con Laura Méndez, y no Rosario entre ceja y ceja? “Por lo que a la poetisa se refiere, cuéntase que le fue gravemente infiel con otro poeta”. El “otro” era profesor de Historia en la Escuela de Artes y Oficios, ex ministro de Hacienda, el muy querido Guillermo Prieto, “que electriza a la muchedumbre y que inmortaliza las cosas”, según Altamirano, y que Miguel G. Urbina, en La vida literaria de México –donde por cierto no menciona a Laura Méndez- describe largamente, “venía de los ideales de la Reforma, de los anhelos de la República, de los sueños de la Constitución, de los combates contra el Imperio de Maximiliano de Habsburgo, de las proclamas contra la invasión francesa”. Nacido en 1818, les llevaba a los jóvenes poetas la friolera de treinta años (Acuña era de 1849, Laura Méndez del 1853). “El desengaño sufrido por la mujer que hacía versos llenó al poeta de amargura”. Según un profesor de la escuela de medicina, el Dr. Bandera, Guillermo Prieto “por intrigante tuvo mucha responsabilidad en el suicidio de Acuña… Detestaba a Manuel y le birló uno de sus quereres…”. A saber si el Dr. Bandera tendría algún pleito contra Prieto –o si éste en efecto sentía animadversión por el joven y exitoso joven poeta-, porque lleva la acusación más lejos, dice que “requería con abuso” a Laura, aprovechando su necesidad de boletos de alimentación gratuita “ofrecidos a las alumnas de la escuela”.
En El monólogo del insumiso, Arreola tiene distinta versión. Siguiendo otro de los chismes desatados alrededor de los jóvenes amantes, en voz de Acuña llama a Rosario “bella confidente, a quien el decir popular señala como mi Dulcinea”, y dice que Guillermo Prieto el incorrecto patriarca … estaba enamorado de la dulce muchacha que desde ahora me aborrece”. Según Urbina, Prieto usaba “espejuelos de varillas doradas”. Según Arreola, “maliciosos quevedos”.
“Estoy acribillado de deudas para con los críticos del futuro”, dice su Manuel Acuña. Y sí, hay mucha tela de dónde cortar. Ahí está la novela de César Güemes Cinco balas para Acuña (“Manuel Acuña no se mató. Lo asesinaron”), otra versión de los hechos, no se la pierdan.
Febrero 5th, 2010 at 3:57 pm
te mande un correo, espero lo hayas recibido.
muchos saludos
memo berea
Febrero 10th, 2010 at 1:50 pm
más que interesante es muy apasionante esta historia, el nocturno a rosario es de los poemas mas famosos. felicidades motiva a leer.