Ni tiempo

Este año viene delgadito como una hoja de lata. No es un buen signo –desde un punto de vista… pero buenísimo desde otro: que dejo entre guiones largos–.
Me siento como los personajes de las novelas: no puedo salirme de la trama que alguien que no soy yo me trazó. Trabajo como una bestia, y apenas libro. O ni libro: soy como el pez que respira sacando la boquita de la superficie del agua. ¿O es que eso es sólo una imagen inventada por nuestro Mr. L. Colectivo?
En todo caso: el pez soy yo.
Pero como todo buen pez: nado. Hace un par de días, fui a ver la peli rumana “Five Months, Three Weeks, 3 days” -espero no equivocarme en las cifras-. Lo mejor del dicho es un momento ciego. No hay nada en la pantalla, sino pequeñas líneas de luz. El sonido se encarga de guiar la mirada. Ahí el espectador conoce el signo de la película que está viendo: no es un adorno, no; no es una cosilla para entretenerse. Pero tampoco es una “denuncia”, no es un documento. Es cine: porque las áreas ciegas cuentan.
La trata de blancas provenientes de países centroeuropeos que hoy es negocio floreciente, sólo se comprende a a luz de esta película. Las mujeres fueron consideradas objetos desechables desde antes. O desdenantes, palabra cuasimágica que describe un hecho sin vuelta atrás aunque venga del pasado.

One Response

  1. Miguel Ángel de Jesús Esparza Aldaba Says:

    Mi abuela decía, endenantes. Yo creo que a estas alturas nadie se salva de ser considerado desechable… El libre mercado no distingue entre machos, hembras o infantes.

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