El violín de Plutarco y Lydia
No había visto la peli “El violín”. Por suerte la pasaron hoy en Nueva York, antes de su estreno.
Y pensé que ese mismo Estado, impune, atrabiliario, hacedor de la guerra sucia continua, interminable, es el que hoy baila de cachetito con la Corte, para dar carta blanca a la red de pederastas y favorecer todo tipo de atropellos contra los ciudadanos -indefensos y no, por igual-.
La película, que puede parecer en otras latitudes como un artefacto del pasado, es actualísima: el violín de Lydia. Y el que el Estado de Derecho -noten las mayúsculas- arrebata a cada uno de los niños de México en este caso.
Diciembre 6th, 2007 at 11:55 am
Transcribo un elocuente fragmento del manifiesto del Partido Liberal Mexicano -que encabezara el periodista Ricardo Flores Magón- redactado en St. Luis, Missouri, Estados Unidos, el 28 de septiembre de 1905. “…Los tribunales de justicia son mercados de favores; el magistrado es un comerciante; la judicatura un gremio de explotadores. La ley se desprecia, y el oro es el que determina los fallos de los jueces. La conciencia ha desaparecido. Y sobre ese mercado indigno, sobre esa turba de negociantes de toga, se cierne la consigna del dictador, ley suprema de los siervos que están en los puestos públicos. La Suprema Corte de Justicia de la Nación es quizá la más deshonrada. Ella tiene que resolver los asuntos más importantes, y por tanto, sus fallos injustos tienen consecuencias más graves. Pero esta consideración nunca ha detenido a sus miembros para obedecer una consigna infame del dictador o para venderse a los particulares”.