Caravaggio bis “La Camorra”
En una visita a Nápoles hace unas semanas, fui tras el célebre Caravaggio que ilustra las obras de misericordia, y topé con “La Camorra”, que estrena en Nueva York en el Festival del Lincoln Center.
“La Camorra” es un testimonio de lo mal que andan las cosas, tanto en Nápoles como en la mafia. Ya no habemos un El Padrino sino unas docenas de padrinitos medio muertos de hambre o medio riquillos, pero la pluralidad no aporta a la narración (social) nada interesante. La violencia crece, y esto es todo menos interesante, es la ausencia de gramática social, de sentido. La vida se vuelve como una peli barata.
En cambio en el Caravaggio que vive en la iglesia de la Misericordia -si no me equivoco-, todo es economía para dar mayores significados, todo es sentido, todo tiene pies y cabeza. Lo cual no hace al Todo más Sensato, Económico y Comprensible, pero sí convierte al lienzo en un monumento magnífico.
De todas maneras, hay que ver “La Camorra”. El narrador (Savinio) es mediocre. Los actores, que no actúan porque en su mayoría provienen de la vida real, funcionan espléndidos. Y toda la peli se vuelve un “documento” de nuestro momento, que no va mal.