El filósofo, el exilio y los poetas
¿qué disparate es ése: atribuir a toda tradición cultural formas y grados de nomadismo?
Entresaco esta cita, la de un autor combatiendo su propio argumento, de una joya: Los aprendizajes del exilio, el libro que ganó el Quinto Premio de Ensayo al que convoca la editorial Siglo XXI, del filósofo (y lector de poesía de primera liga) Carlos Pereda. En el libro, Pereda rastrea o descubre en poemas (”metatestimonios”) algunos aprendizajes del exilio. Para mí tal vez lo más admirable del libro es la manera de leer poesía: no se trata de “usarla”, sino de entender su discurso poroso, de sacarle sabidurías a una materia que, de ser mejor, no contiene . Espléndidamente escrito, nada solemne -todo lo contrario: aquí no hay imposturas ni fingimientos: el autor no necesita intentar impresionar para ganar la autoridad de su discurso (un “discurso” por cierto cargado de sabiduría humana, y de un verdaderamente espléndido optimismo -aunque “optimismo” no es preciso la palabra, en su verle la mejor cara a la moneda hay otra cosa; la reemplazo por “apetito de vida”)-.
Por último, otra cita de oro (podría anotar un buen número más): “no importa de dónde parten los aprendizajes, sino qué van encontrando, adónde llega”. Continúa con un “no sólo” que ya no escribo aquí. Sólo quería, con un par de citas, en mi carácter de, como dice, “acumuladora de pérdidas”, hacerle un mínimo homenaje al gran lector de poesía y magnífico escritor Carlos Pereda.