Avión ballena
Veo las imágenes del avión que se accidentó sin pasar a mayores, cayendo en el Río Hudson frente a Manhattan, y la verdad es que se me alborota hasta el occipucio. ¿Por qué? ¿No es, en última instancia, una imagen de la derrota? ¿No es, en primera instancia, una confirmación de la fragilidad de las cosas? Pues sí, pero pues no. El avión ahí tirado no es lo mismo que una ballena varada. Para empezar porque una ballena estacionada absurdamente en la playa es una imagen de muerte, y éste no lo es: es una imagen de sobrevivencia.
No es el fracaso, sino la comprobación de que una actitud responsable y astuta puede salvar la vida de muchos. Voy a ir más lejos: la imagen de ese avión flotando en el Río Hudson es lo inesperado, y me da risa.
Pero en todas las imágenes hay algo que encuentro irritante. Lo menos poético de todo el asunto son las palabras: USAIRWAYS. El mensaje nacionalista, el propósito inmediato, el deseo de enviar un mensaje comercial a lomo de los mastodontes, me pone los pelos de punta.
Después, ya escrito esto, oigo que le llaman “milagro”, y me pone más los pelos de punta. ¿Milagro? si hubo uno, fue del señor de Moño (el Demonio): ¿de dónde salieron tantos gansos del norte, atacando al unísono hacia las dos alas de un objeto ruidoso, volando a contrapelo de ellos en el aire?