Ropa agresiva
Hace muchos años, al empezar los setentas, salí de casa de mi papá rumbo a la Ibero (la Universidad Iberoamericana de los jesuitas, donde cursé el primer año de Literatura Hispanoamericana). Vestía minifalda. Iba caminando por Monte Líbano para acercarme a Palmas, en las Lomas, y tomar ahí el pesero hacia el metro. Un coche rojo se paró. Un hombre (con los pantalones abiertos y sin ropa interior) me atacó por la espalda, me abrazó, me jaló hacia el coche. Me tomó distraída, me arrastró, me alcanzó a sentar en el coche (y en su asquerosa persona), me zafé, gritando, corrí, corrió tras mí, me volvió a agarrar, me volví a zafar, siguió corriendo, yo gritaba, las puertas y ventanas de las casas se abrían y se cerraban, corría, gritaba, un coche (de cuyo nombre no puedo acordarme) se detuvo a mi lado, una mujer con su chofer, el chofer bajó, el cobarde del coche rojo corrió hacia su automóvil, se trepó a él como alimaña que era, echó en reversa y huyó. La señora me invitó a su coche, me llevó a la parada del metro, yo lloraba, no quise volver a casa (me esperaba la hostilidad de mi madrastra), y mientras me consolaba, mi salvadora también me regañaba, “pero cómo te vistes así”, etcétera. Me miraba con sus ojazos bien pintados, y no puedo recordar si vestía minifalda, pero era delgadita, joven, guapa, no mucho mayor que yo. En mi memoria he justificado su comentario atribuyéndolo a los nervios (”pero cómo te vistes así”), y se lo perdono por eso, y porque le vivo agradecida.
Me acordé de la anécdota ahora que en México el Cardenal Norberto Rivera salió con ésta: “las mujeres que son sexualmente agredidas, usan ropa provocadora”. Por internet, su oficina recomienda: “Si quieres evitar una agresión sexual, no uses ropa provocativa”. ¡Pero en qué cabeza cabe tamaña aberración, Cardenal! ¡Por las niñas violadas, por los niños violados, por las mujeres con falda hasta el huesito violadas, por… ! ¿Pero qué no entiende usted nada de nada?
La ropa no es “agresiva”, pero su comentario sí. Me dan ganas de mandarlo al cine, a ver si ahí aprende algo. Que vea la peli australiana “Jindabyne”, de Ray Lawrence (con Laura Linney y Gabriel Byrne), a ver si le remueve un ápice su costra. Cuando se enfrente al cuerpo desnudo de la jovencita violada y asesinada por un criminal, que nos diga a los ojos que se atreve a culparla de la agresión sexual, que no le tiembla el pulso. Pero me temo que ni la impresionante “Jindabyne” sería capaz de removerle la costra, porque su penacho es de ésos.
Agosto 21st, 2008 at 3:57 pm
amén.
Agosto 21st, 2008 at 6:32 pm
Totalmente de acuerdo. Aborrece que el enfoque consista en culpar a la mujer. Nosotras, siempre. Nosotras las seductoras. ¿Y ellos? ¿Quién está mal, la niña que usa minifalda o la mente del que la persigue?
Agosto 29th, 2008 at 12:05 am
Cierto. Menuda cerrazón y, según parece, la ceguera es permanente.