Debate ardiendo

El Estado tiene el deber de penalizar delitos, y es cosa de las iglesias penalizar “pecados”. Delitos y pecados son diferentes en las sociedades laicas. Los argumentos católicos en contra de la despenalización del aborto son los que debieran usarse si lo que se estuviera debatiendo fuera la “despecatización”.
A mí no me hicieron visible al Registro Civil sino hasta que cumplí los nueve años porque mis papás -mochos radicales- creían que al Estado no le incumbía ni mi existencia, ni su matrimonio. Lo importante eran los ojos de Dios. Podrán ser importantísimos -para quienes así lo crean- los dichos de Dios, pero para la vida civil es imprescindible dejarlos de lado. No podemos permitir que las religiones sean el poder atrás del trono. A menos que estemos pidiendo la reproducción de presidentes Bushes -la corrupción, la invasión a Irak, la paranoia, pasos atrás en la legislación del aborto, etcs-.

Struth

La fuente y las películas

REX

Bolaño en México -y en inglés-.

Los pies de las momias

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La menstruación de DiCaprio

Entre dientes y esculturas