Cecilia Aura Cross

Un pesar inmenso. La hija de Elsa Cross y Alejandro Aura, Cecilia Aura, hermana de mis dos hijos, murió antes de cumplir los cuarenta años. No hay nada que decir ante la muerte, nunca, y menos cuando es la de una persona joven, con la vida por delante. Para todos sus hermanos, incluyendo mis hijos, un gran dolor. Para sus padres, inimaginable.
Dejo aquí esto a manera de esquela: Cecilia Aura, que siempre fue generosa y buena con mis hijos, que cosechó durante su vida amistades, hija de mi compañero de vida durante 20 años, murió en Cuernavaca un día antes del día de su santo, tres días antes del día de su cumpleaños, que hubiera sido hoy, sábado 24 de noviembre, el año del 2007.
Amén.

Los hermanos Coen

Me quedo girando por la peli nueva de los hermanos Coen, basada en la novela de Corman MCarthy, “No Country for Old Men”.
Es el otro lado de la medalla de “2666″ de Bolaño. Los dos lados de la frontera. Leer las novelas mano a mano me parecería un ejercicio apasionante. Me debo la de Corman McCarthy, ruego a los dioses me regalen un tiempito para entrarles a dúo.

Chocolate tabasqueño

Mi abuela, mi mami, que vivió de joven en Comalcalco, en Tabasco, hacía chocolate. Tal vez por error, entendí que era una “importanción”: mi abuelo Enrique era oaxaqueño, mi abuela aprendió de su familia a darle “casa” en este otro lado del continente. Pero no sé si es así, o si el cacao era de verdad tabasqueño, como parece apuntar la realidad. Porque el cacao lo compraba en los mercados. no er fácil, quería el cacao fresco, sin fermentar. Y lo encontraba, y el chocolate que hacía en su casa era una joya.
Y todo porque he pensado en Comalcalco, en mi familia, en el chocolate Wolter. ¿Qué pasó con la inundación, con su chocolate, su rescate de un trocito de bosque tropical?

Señorita Extrañoméxico

Me dio. Estoy verdaderamente enferma de esto. No sé si es la caída del invierno, o que no he visto a mis hijos, o la catástrofe en Tabasco… pero el caso es que extraño México de una manera espantos.
Me intento consolar: cruzo la calle, veo la alcantarilla (el humor no da para mirar más lejos) y veo que dice MADE IN INDIA.
Pero yo no soy alcantarilla ni peso tanto, y soy HECHA EN MÉXICO. Sí, más gitana que otra cosa, muy trotamunda, pero estoy literalmente enferma de esta enfermedad que se llama extrañoméxico.
Tonta no soy: lo que fue, ya no será. Pero eso no me quita el padecimiento. De modo y manera que creo merezco el nombramiento Señorita Extrañoméxico.
Hoy haré que el Doctor Wallace, en su carácter de renombrado historiador de la ciudad de Nueva York, me ponga la condecoración comodiosmanda.

Visita al Museo

Abre un museo en la red que hay que celebrar:
http://museodemujeres.com

Tabasco 3

El agua baja, y las dimensiones de la tragedia crecen. El ganado, los cultivos, los enseres domésticos, los equipos de talleres, ¿y qué decir de las industrias de mayores dimensiones? Intento imaginar el alcance de este golpe para el que debió haber algún tipo de prevención.
Unas primas mías guardaron en Comalcalco un pedacito de bosque tropical como un parque “natural”, ¿qué ha ocurrido con los Wolter?
Pienso en mi abuela, por supuesto, en sus hermanos y primos, en su memoria… Y más cosas que guardo adentro de mí tratando de armar el rompecabezas de la tragedia.
Cuántos países no enfrentamos el siglo XXI desprotegidos ante inminencias catastróficas. Pero lo concreto y asible está ahí: en la tierra donde nació mi mami, mi abuela, mi raíz hecha talco líquido -si vale la expresión-. No puedo dejar de pensar en esto y en las resonancias paralelas, porque no es un hecho aislado -así excepcional, pero no aislado-.

Norman Mailer

Sólo vi una vez en Norman Mailer -en Boston, donde Roberto González Echeverría me invitó a participar en un encuentro de académicos, escritores e intelectuales, un grupo mayormente anglosajón-. Tenía curiosidad por conocerlo, una leyenda viva (el co-fundador del Village Voice, el activista en contra de la Guerra de Vietnam), y no siempre ejemplar (en un ataque de cólera, le arrancó un pedazo de una oreja a su actor, Rip Torn, durante la filmación de una de sus películas, tuvo un arranque de violencia en contra de su segunda esposa).
La verdad es que sí tenía curiosidad por verlo, y que no me sedujo lo más mínimo su imagen pública. Estaba en el escenario (es un decir, porque habló durante una cena) con un experto en su obra, pero no fue un diálogo, nos regalaron una rutina que sonaba a redicha, subrayaban cada dos frases: “he aquí un figurón con su palero”. Mailer me pareció acartonado, fastidioso. Habrá quien me diga, pero ¿qué más podías esperar de una celebridad demasiado célebre, en una charla “informal”? Pues esperaba más. Parecía una parodia de escritor latinoamericano pulverizado de tanta aparición pública y de poco escribir. Pero no era el caso, estaba terminando la novela que apenas apareció hace unos meses, “The Castle in the Forest”, sobre la infancia de Hitler. La anoto en mi lista de lecturas inminentes, con otra, “Ancient Nights”, que era su predilecta, situada en el antiguo Egipto. Es un ritual inevitable: hay que conectar con los que se van.

Liga a nota de Lucía Melgar

Marquitas

Recibo por correo electrónico (de Ned Sublette) una nota aparecida en el New York Times hace 40 años (8 de noviembre de 1967) lo que llama la primera aparición “pública” del señor Bush, entonces también presidente, no de un país sino de la Fraternidad Delta Kappa Epsilon de la universidad de Yale.
El Yale Daily News acusa a esta fraternidad de practicar rituales iniciáticos “sádicos y obscenos”: marcar con hierro ardiente la espalda (parece que a la altura de la cintura) de 40 recién llegados. Las mismas están prohibidas por la ley estudiantil, si es cierta la acusación, la dicha fraternidad puede perder la casa que tiene asignada, y se le multará con mil dólares, que entonces deben haber pesado más que los de hoy -en parte gracias a las gestiones del mismo presidente-. Bush contesta a esto que por qué tanto alboroto, que son sólo quemadas de cigarro.
Sin comentarios.

Tabasco

Pasé muchas tardes de mi primera infancia oyendo a mi abuela hablarme de Tabasco. Ante la catástrofe de ahora no sé qué decir, si culpar al descargo de las presas -¿tal vez así previnieron una tragedia mayor?, ¿pero no pudieron prever que esto iba a pasar?, ¿lo sabían?, ¿no?-…
Un millón de personas sin casa.
Irresponsabilidad, abandono, ausencia de planeación…