Obama

Hace pocos días un amigo español residente en alemania me envió por imeil una broma antiobama –racista y poco graciosa-, a la que le contesté quejándome de lo dicho. Me contestó que a él la verdad le tenía sin cuidado quién ganara las elecciones en Estados Unidos, le daba lo mismo si Obama o McKein. ¿Cómo puede ser? Me acuerdo de las elecciones de Bush, y de esta argumentación repetida a diestra y siniestra por supuestamente gente muy inteligente y politizada. La verdad es que como Bush no había dos, como no habrían dos Palins: seres siniestros, acompañados de intereses siniestros.
Tiene que ganar Obama, por el bien del mundo. No creo que sea poca la diferencia adentro de Estados Unidos, pero es mucho mayor la repercusión que tendría su derrota en el resto del planeta.
No tengo la nacionalidad norteamericana. Soy mexicana. Pero querría poder votar por Obama.

W

Están haciendo picadillo a Oliver Stone por su reciente peli “W”, donde intenta un retrato del presidente Bushito. A mí no me pareció nada mal –con la salvedad de que tiene hoyancos, y que se siente en ella la premura, debió sentir la necesidad de ponerla en circulación antes de las elecciones, y la verdad es que necesitaba más tiempo de obsesión–.
El irresponsable, fanático, ignorante, egoísta, limitado hasta en la ambición presidente queda retratado. Sí, un retrato parcial. Sí, al final el director siente la pulsión de rescatar a su personaje de la banal inutilidad, queriendo dotarlo de una gravitás que no tiene. Pero en resumidas cuentas el espectador se queda preguntándose: “cómo es posible que un imbécil así sea presidente del país más poderoso del mundo”.

Lola Montes

Hoy vi por primera vez la película de Max Ophüls, LOLA MONTÈS. Estrenó en 1955, fue un desastre financiero y mal recibida por la crítica -excepto por el joven Truffaut, que la aclamó desde el primer momento, apreciando en ella su incalculable valor-. El o los productores la hicieron picadillo para intentar sacarle jugo a como diera lugar, rompiéndole el corazón (literalmente) al director, quien murió poco después, a los 54 años.
La Cinemateca francesa acaba de elaborar esta restauración impecable, que regresa a la pantalla lo que fue la primera versión de esta obra maestra. Es una delicia de principio a fin. No imaginé que iba a encontrarme con una maravilla de este calibre: una lección de narrativa, una osadía en las imágenes, un verdadero banquete de alegría visual, lujosamente elaborado con inteligencia y economía. Y un sentido del humor tan elegante.
Los aretes de Madame…, hace relativamente poco tiempo exhibida también en Filmforum, es de primera, pero ésta rebasa mediciones.

To Hum or not to Hummer

Las “Hummers” son unos vehículos que llaman la atención por representar en su estética “guerrera” una moral (o una inmoral) que las acciones de Bush volvieron legítimas después del 11 de septiembre, luego de haber pasado décadas en el desdoro. Esto es: la guerra se volvió a ver “linda”, “bien”, pasada su racha de mala fama, su lisistrata-era. Son vehículos para amas de casa con aspecto de tanques de guerra. La moda se impregnó hasta en sus rincones más frívolos de una retórica guerrera.
Por lo mismo siempre me han repugnado.
Pero ahora, bajo la tutela de la profesora Gordillo, las Hummer adquieren tintes míticos. ¿To Hummer, or not to Hummer? Lo cierto es que aquí el dilema se plantea a sí mismo con respuesta: “no-hummer”. ¿Cómo aceptar un regalo así de manos de una dirigencia que tiene que ser corrupta para ofrecerlo?
Las Hummers y sus decenas de depositarios, aceptan la culpa de sus actos.
Son como líneas de una novela genial, donde todo cobra sentido, fuerza; donde todo quiere decir.
¿Yo? ¡No Hummer, por favor! Para algo se han hecho los transportes públicos: para que todos compartamos un espacio común, una igualdad de trato, para que paguemos (poco) por un billete idéntico.
No, no y no Hummer.

Entre el Western y la Ópera

¿Qué tienen en común los Westerns y la Ópera?
Los dos géneros son dados a excesos dramáticos. A los dos los sostiene la lucha portentosa entre el bien y el mal.
A uno lo viste el polvo, al otro las luces y el artificio cultivado.
Los dos géneros me apasionan. Hace poco fui a ver Appalaoosa, dirigida y actuada por Ed Harris. Con Virgo Mortensen y Jeremy Irons hacen una tercia de actuaciones magníficas, dándole una vuelta de tuerca al género que cae de perlas al espectador siglo veintiuno. Renne Zellweger, o como se escriba el apellido de la bonita que hace gestos todo el tiempo y pone por esto los pelos de punta.
El fotógrafo optó por una luz despiadada, pelada, dura, sin claroscuros.
Y ayer, la ópera “La Gioconda”, en la producción del MET, con la Borodina maravillosa. La mala es que tenía más alma de repetición que de tradición, se perdió la fuerza. La ovación se la llevó el ballet que la verdad daba más para risa que para ovación –no que fuera malo, ¿pero quién puede conmoverse con algo tan acartonado?–. Aún así el segundo acto fue formidable –sobre todo si uno cerraba los ojos–, cada segmento o canción una joya.

Jaime, Jaime López

Hace veinte años nos hicimos una promesa: que cuando cumpliéramos los dos 54 (porque nacimos en 54, año del perro) festejaríamos juntos el juego matemático.
¡Nos la debemos!
Por el momento, lo veo en youtube, me declaro su fan, celebro su humor, su música, sus letras, me ganan 54 carcajadas y 54 melancolías.