Requiem por Lectorum

Me da una enorme tristeza que la librería Lectorum de la Calle 14, la más antigua de libros en español en Nueva York, donde tantas veces nos convocó Juan Pablo Debesis a leer, conversar, estar, vaya a cerrar sus puertas.
Las librerías no se improvisan. Lectorum va a ser irreemplazable.
Qué paradoja: cierra ahora que en la ciudad hay un 30% de hispanos, la librería más activa y viva en nuestra lengua.

7 Responses

  1. nacho mondaca Says:

    Una pena sin duda. ¿Decae la lactura en español entre los hispanos?
    ¿Activan su vocación lectora los hispanos con best sellers en inglés?
    ¿Desaparece lenta pero inexorablemente el gusto por la literatura hispánica en los E.U.?
    ¿Tiende a homogenizar NYC el gusto literario?
    Muchas son las dudas que despierta esta clausura.
    Saludos desde la tierra donde dicen que Vasconcelos dijo que “termina la cultura y comienza la carne asada”.

    Ojalá que haya desaparecido la venganza de Moctezuma.

    nacho mondaca.

  2. Jorge David Says:

    Sin duda alguan, hoy es uno de los dias mas tristes entre la comunidad latina no solo de New York sino de todo los Estados Unidos. Hemos perdido a la casa del libro en castellano, y a todos las personas talentosas y muy profesionales quienes fueron los que hicieron la diferencia en Lectorum.
    Que Dios los cuide y gracias por tan buenos consejos.
    Los extrañaré siempre.

  3. Lina Says:

    Me sumo a tu requiem, Carmen, y coincido con lo que dices. Estuve en Lectorum muchas veces durante los siete años que he vivido en la ciudad y tambien la noche antes del cierre definitivo -que dura y pesada es esta palabra, que ahora me parece un sintoma inverso de nuestros tiempos. ¿Con tantos hispanos en la ciudad, con tantos estudiantes de español, con tantos escritores en esta lengua… (el Cafe Nueva York lo demuestra) ¿como es posible que haya cerrado este historico y simbólico lugar? Nos han quitado el placer de h/ojear libros en nuestra lengua… de conversar con sus estupendos libreros… de reunirnos en el fondo del local a escuchar a los escritores en esta lengua…

  4. J. Carlos V. Says:

    Pero siendo tan próspera la comunidad hispana en NY…¿Por qué cerró esta librería?

  5. Miguel Ángel de Jesús Esparza Aldaba Says:

    Bueno, yo no conozco Nueva York y es muy remota la posibilidad que algun día lo visite y constatar que ya no existe la librería de la que hablan… Lo que sí es lamentable es que acá, en México, algunos ciudadanos no alcancemos a adquirir todos los textos que quisiéramos pero además, cuando contamos con algo de dinero para comprar un libro, los títulos que esperamos no estén disponibles… Benditos ustedes que están o fueron a Nueva York y lamentan la desaparición de una librería.

  6. carmen Says:

    Tiene usted toda la razón, Miguel Ángel: un desastre las librerías de México. Poquísimas per capita (no conozco el dato actual, leí hace unos años que teníamos menos per capita que en Haiti, ¡imaginar!). De eso escribí mil veces. Como el correo no es precisamente excelente, optar por comprar por este medio tampoco es la solución. Hay que agregar que no hay un sistema de bibliotecas que protejan y abastezcan al lector interesado (por cierto: fui a la de León, Guanajuato, hace poquito y la celebro: es preciosa, funciona, tiene usuarios, debiera ser “clonada”, y no digo el edificio sino el modelo de funcionamiento).
    Una tragedia. Me acuerdo por allá en el año del caldo, cuando comenzaban las librerías Educal, las ganas que les pusieron, cómo eran recibidas… Luego las vi languidecer, no sé cómo estén ahora.
    “Lectorum”, a la que le puse velita, era un lugar de encuentro, además de la librería más antigua en español en la ciudad, justo cuando el 30% de la población es hispana. No hay librerías magníficas en español en Manhattan. Está Macondo, a pocos pasos de donde estuvo Lectorum, pero no tiene el respaldo económico que tenía la que caput.
    Creo que vale quejarse, y por supuesto que vale doble quejarse como lo hace usted. Porque sí, la verdad, una cosa patética. E insisto: si hubiera red de bibliotecas, no sería tanta la pena, pero sin ellas, ¡en la olla!

  7. Miguel Ángel de Jesús Esparza Aldaba Says:

    Hace unos días, platicando con mi compadre, nos preguntábamos para qué sirve la lectura; respuesta que hace ya buen tiempo un filósofo “vagabundo” me contestó: Para participar de la memoria de la humanidad.
    Efectivamente, tenemos acceso a la memoria universal a través de los libros y cuando se escribe se contribuye al crecimiento de ese acervo, así que me siento agadecido con usted por dos motivos: por escribir su poesía y por contestar mi comentario.

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