Los dientes de los automóviles
Si no se buscan soluciones alternas de una manera efectiva y agresiva, los automóviles devoran las ciudades. Se les abre más espacio para que circulen, y se reproducen vertiginosamente, ocupan las arterias y piden más caminos. Se alimentan de las ciudades mismas.
Una desgracia lo que ha ido ocurriendo con la de México. Los segundos pisos se entregaron a los automóviles, sólo para que engendraran más automóviles. Los automóviles, los coches, no tienen saciadera.
Me envían un email pidiéndome la firma para sumarla a los que se oponen al segundo piso del periférico a la altura de las torres de Satélite.
La verdad es que me opongo a los segundos pisos que ya existen, como me opuse a ellos cuando empezó a cabildear el tema Espinosa Villarreal. No me lastimarían si fueran para transportes colectivos porque serían una solución a largo plazo. Pero para coches…