Onetti y Carpentier

Las modas a menudo son obtusas si no es que francamente estúpidas. ¿Por qué no están hoy de moda Alejo Carpentier o Juan Carlos Onetti? Pues porque no están de moda. Y el caso es que este lunes me ha tocado acercármeles a los dos, y Onetti es tan absolutamente genial, y lo mismo Carpentier, y entra “La vida breve” y “El acoso”…

Africa canta a U2, Africa canta a Mozart

Hace años, más de una década, encontré en Berlín este cd: “África canta a Mozart”. No era maravilloso, para mi desilusión de entonces. Hoy abro Babelia y encuentro un “África canta a U2″ y recuerdo aquella primera desilusión y pienso si no será una nueva forma de sometimiento, un nuevo ejercicio, políticamente correcto. África interpreta, y da legitimidad, a los que por el mismo motivo son los clásicos. Como si África estuviesa jodidísima pero tuviera el sello que otorga la Primera Clase artística, porque, como todos sabemos, Eva nació en la África, y todos venimos de ella. En contra de lo cual no tengo ninguna objeción, pero si U2 y cualquier otro quiere obtener bonos a costas de un continente despojado de sus bienes por todos los que hoy canibaliscamente quieren nutrirse… pues…

¿dónde quedó Confabulario?

Llega el domingo, pero ¿dónde el sábado? La semana parece incompleta. No apareció CONFABULARIO, el suplemento literario semanal que se había vuelto imprescindible. Cada semana lo buscaba y había algo interesante (o muy interesante o interesantísimo, o imprescindible) que leer. CONFABULARIO se había vuelto mi hogar. Y desapareció a lo abracadabra. Ah. Ah. Con ache y todo, ¿por qué? ¿Cómo demostrar mi desagrado? ¿A quién hacerle saber que no fue una buena movida?
Por el momento, al domingo que transcurre aunque está por evaporarse. Domingo: no pareces domingo. ¿Cómo crees que puedes llamarte así, cuando faltó el sábado-confabulario?

Wong Kar-Wai en BAM

No sé cómo la han traducido al español, ¿”Mientras ruedan las lágrimas”?, “As Tears Go By”, en idioma original “Wangjiao Jiamen”, de 1988, largometraje de Wong Kar-Wai, con Andy Lau, Jacky Cheung, Maggie Cheung, que BAM está proyectando por primera vez en estas ingratas tierras, es un homenaje a las posibilidades narrativas del cinematógrafo. El director muda de estilo en cada estancia de la historia, buscando (y encontrando) cuál retórica, cuál tradición convienen al pasaje que está por contarnos. No solamente cambia de ritmo o enfoque: opta por otra textura en la pantalla, por otro estilo, por otra voz. Esto sin ser por un minuto pretensioso, retórico, tradicional o voluntariosamente innovativo, como si fuese algo espontáneo. Simplemente nos cuenta una historia. Una combinación de frescura y coraje, valentía y sensatez, locura y mesura. No he visto todas sus pelis, pero ésta ha sido una vigorosa exaltación del oficio del narrador.

Horacio Castellanos Moya y Margo Glantz

En cosa de tres días, dos diálogos con dos autores muy diferentes en dos ciudades distintas. En Nueva York, y en Oaxaca. En Nueva York con el salvadoreño Castellanos Moya, en el Festival del PEN. Lo he leído e incluso he hablado de algunas de sus novelas, pero no lo conocía. Como era en el marco del Festival del PEN, dialogamos en inglés, la lengua franca. Fue un diálogo delicioso. Discrepamos en mucho. En primera fila estaban Phillip Lopate, la editora de New Directions (que acaba de publicar a Castellanos Moya), los editores de Sexto Piso.
Un día después, en Oaxaca, en el Encuentro Internacional de Escritores –las mojigangas, el mercado, Santo Domingo, la maravillosa ciudad de mi abuelo materno–, con Margo Glantz, un diálogo donde también diferíamos y conveníamos, pero hacia direcciones muy diferentes.
¡Que viva Oaxaca!

PEN, voces del mundo

El PEN club tiene una vez al año un magna círculo literario en Nueva York, invitan gente de todo el mundo –o casi– a discutir temas –discutibles, por cierto, pero eso es otra historia–.
Este año México tiene tres invitados: Coral Bracho, Ximena Escalante, y su servilleta. Para mi enfado infinito me pusieron una etiqueta que decía “MEXICO-USA”. ¡Sí, cómo no! ¿En qué están pensando? Estoy en lo del PEN gracias a las labores del consulado mexicano, y por supuesto que no soy gringa, ni yendo a bailar a chalma. Estoy que no se me baja la cólera. Está bien: no creo en nacionalismos y patrioterismos, pero pero… Esto, simplemente no. Lo que más me llama la atención es que me siento humillada por esto. Cierto que he vivido aquí en Brooklyn (que no estoy segura sea “gringo”) desde el 2001, no todos los días porque voy y vengo, subo y bajo de aviones, cruzo el Río Bravo sepetientas veces al año (muy frecuentemente a mi regreso, por cierto, me detienen los de inmigración para suprarrevisar mis papeles… ¡de mexicana!) y emprendo hacia otros lados también. No he contado los días, pero muchos sí son.
En fin. Sólo lo anoto, y me enfado y colerón que no se me pasa.
Detesto los nacionalismos ramplones. Pero no soy gringa. Puedo llamarme sin incomodidad “ciudadana del mundo” o “de cualquier sitio”. Y quisiera tener una docena de nacionalidades. Pero que me digan gringa, no.

Vecindades cercanas de un león chimuelo

Gabriel Vargas, el creador de La familia Burrón, dice al recibir la distinción “La garra del león” que entrega el Circo Atayde, que se siente “valiente como en mis mejores días, como un león pero chimuelo”. Tengo en mi escritorio un ejemplar de los Burrón que un día me regaló Aura Estrada. Vivía guardado -que no perdido, como muchas cosas que guardo-, pero en honor de ella lo conservo paradito al lado del monitor, así a un tiempo la tengo presente en mi memoria, le hago homenaje con algo que sé que a ella le encantaba, y por ella también recuerdo a los Burrón. Ahora quiero una postal con “La garra de león” para ponerla a su lado. Debiera también acompañarla con el ejemplar de “Los signos del Zodiaco”, la genial obra de teatro de teatro de Sergio Magaña, transcurre en una vecindad parecida a la de los Burrón, aunque el tono sea tan distinto… También debiera poner la portada de “Kung Fu Hussel”, la peli de Stephen Chow que me divierte tantísimo -otra vecindad, en Hong Kong, muy Burrón y Magaña con un giro fantástico-humorístico que es delicioso.

John Turturro en Beckett

La puesta en escena de Andrei Belgrader es inteligente, ligera, llena de humor. John Turturro parece mandado a hacer para el papel, pero no le piden nada los otros actores, Alvin Epstein, Max Cassela y Elaine Strietch, en BAM.
Lucha de poder, juegos amorosos intrafamiliares. La he visto más de tres veces, pero sin duda este montaje gana la de oro.

Vestida de novia

No pude evitar recordar la noveleta de Onetti, “La novia robada”, aunque tal vez lo único que hay en común es el traje de novia. Pipa Bacca, artista italiana, muere estrangulada por un caballero cuando trazaba el performance que consistía en recorrer por tierra y vestida de novia de Milán a Jerusalén.
¿Que qué ocurrencias? Pues sí, y no. Se le ocurrió que, con una amiga, con la que no estaba en ese preciso tramo del trayecto, era una buena manera de trazar un mapa no virtual sino físico y posible. Su proyecto me parece totalmente lógico: el arte como una celebración del momento irrecuperable, único y posible. Pero la vida insiste en imitar al (mal) arte, y la expedición acabó como película corriente (o no) de Hollywood. Espeluznante, transmitiendo un mensaje espeluznante: todos somos deshechables, y todos podemos saberlo si pagamos nuestro boleto para presenciar la filmación.

Virginia Woolf bis Edith Wharton

Hermione Lee ha escribo biografías de las dos autoras. Hoy fui a una plática que dio, una conferencia, sobre cómo escribió la biografía de Edith Wharton. Su plática fue espléndida. Pero no me resolvió la duda, o la intriga, o el enigma con el que llegué: ¿por qué escribir biografías de dos seres tan absolutamente distintos, de dos personalidades literarias si diferentes? No basta contestar con “son dos mujeres de la misma era literaria” porque no aclara la tentación de acercárseles. Sus obras no tienen el mismo gusto literario.

Next »