Las de atrás

Porque la semana ha sido vertiginosa, no he anotado sino los títulos de las pelis que había que ver antes de que las sacaran de la pantalla: “El manuscrito hallado en Zaragoza”, basado en la novela de Potoki, con música de Pendereki; la rusa “Alexandra” , y la austrica “Los falsificadores”: magníficas las tres y muy distintas.
Tienen en común que las tres son pelis muy literarias; el “Manuscrito…” para empezar porque está basada en una novela barroca y con varios fondos -aunque sea la menos literaria de las tres-, Llena de humor y erotismo, enfrenta al espectador con una España hipotética, preconcebida, salida de la leyenda negra (Inquisición, DonesJuanes, chicas sexys).
“Los falsificadores” y “Alexandra” quieren jugar con canicas nuevas. Y lo consiguen. El contraste entre la abuelita y el nieto soldado mercenario, en el caso de Alexandra, arroja una luz distinta al “problema” ruso. “Los falsificadores” presenta a los judíos enfrentados entre sí, luchando por su honor acorralados por el holocausto. Las dos películas proponen narrativas nuevas a problemas viejos.

Alexandra

… la película de Sokurov: no hay que perdérsela. La abuela visita al nieto adulto en el campamento militar. Otra vez Sokurov es un maestro, sus narraciones son impecables, la pureza de la imagen, el ritmo personal, su “estilo”, su fuerza.
La guerra y la relación familiar, la familia y el deber, las mujeres y los hombres, la dulzura y la crueldad puestos a convivir en un territorio estrecho hacen que los contrastes se maticen, los límites se diluyen y también se vuelven más claros.

Manuscrito encontrado en Zaragoza

Leí la novela cuando era una poeta joven, y, como hacíamos los autores de mi generación, la amé. Era una inevitable, un libro clásico vivo, en el mejor sentido de la palabra. Hoy vi la película. Dura tres horas y eso casi me convenció de evitarla, porque cada día el tiempo viene más sometido (cosa fatal, si se me permite), pero por suerte fui.
Uno de los mejores elogios posibles a una obra de arte es decir que uno se ha reído con ella. Y hoy me he reído como una descosida. La película es una delicia. Es, como la novela, un elogio al arte de contar historias, pero tiene algo distinto, un humor diferente, más contemporáneo, que la novela no.
En blanco y negro, pero llena de color y sazón en la manera de contar las historias.

Los falsificadores

La película de Ruzowitsky, “Los falsificadores”, es la historia de un equipo de falsificadores de monedas en los campos de concentración de los nazis presenta una historia compleja con una gran eficacia narrativa. Los actores son magníficos, Karl Markovicz mención aparte.

Paul Simon en Puerto Rico en Nueva York

Fuimos a ver THE CAPEMAN, Paul Simon en BAM. Fue algo fabuloso: el homenaje a la música puertorriqueña en Nueva York, el musical armado alrededor de un hecho real –el Capeman, un jovencito de una ganga que asesinó a sangre fría a dos chicos, su mamá, algo del entorno–.
La música es un banquete. Paul Simon toma libremente de muchas canciones que conocemos de memoria, con Derek Walcott les puso letra, y con ellas contó la historia del joven asesino más testimonia el extraordinario mestizaje musical de esta ciudad.
El desfile de músicos de primera, la orquesta de East Harlem, los jóvenes intérpretes… Y Paul Simon mismo… más cuando se pueda.

Francis Laboriel

Me acabo de enterar. Me escribieron Las Patronas para darme la noticia pero a una dirección electrónica equivocada. Lo acabo de leer.
Me acuerdo de Francis Laboriel cuando la conocí: ensayábamos a media noche la obra de teatro que todavía no existía pero ya se llamaba VACÍO, con Julio Castillo, el director (que era genial), en casa de Jesusa (genial también). El grupo de actrices se llamaba Sombras Blancas. Y Francis era la sombra negra, parte esencial de ese mundo único e irrepetible que nació y maduró en esos ensayos fascinantes.
Supe que estaba enferma, y lo borré porque no me cabía en la cabeza. Me acuerdo de ella en 1980, es la imagen que grabé y que no voy a olvidar nunca.
Cuando yo estaba embarazada de María mi hija, y no podía moverme de la cama, me regaló una copia de “Memorias de Adriano” de la Yourcenar, el primer libro que leí de ella, el comienzo de una adicción.
Francis Laboriel.

Los ridículos

¿Será que los amigos son esos seres magníficos que están a prueba de los ridículos de los que pueden llamarlos así? Lo que, por supuesto, no hace en lo más mínimo ridículos a los amigos, sino, como ya se dijo, amigos.

Kenny´s Castaways

En Bleecker Street, un bar legendario, cumplió su aniversario 40 no hace mucho, por él han pasado muchos músicos –de Patty Smith a Muddy Waters, Yoko Ono, Aerosmith, Bruce Springsteen–, nos recibe hoy, algunos de los escritores de Café Nueva York, Eduardo Mitre, Naief Yehya, José Manuel Prieto.
Para anticipar la celebración, ayer Magali Lara pintó en sus ventanas un mural efímero. De la experiencia tendremos pronto un video que han grabado los organizadores de este ciclo de lecturas, jóvenes escritores, “The Enclave”, James Freed y Jason Napoli Brooks. Son maravillosos.
Me buscaron porque hace un par de años me vieron en una mesa redonda hablando de Roberto Bolaño, aman la literatura latinoamericana.
Fue fortuito que Magali estuviera aquí, mi compañera de decenas de aventuras artísticas. Antes de cumplir los veinte años ya trabajábamos juntas.

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